14 mayo 2013

INFECCIONES FLUIDICAS


De la misma manera que existen infecciones orgánicas, también las hay fluídicas.

Muchos desencarnados, movidos por venganzas, llenan la imaginación de los adversarios encarnados, con formas mentales monstruosas, clasificadas por los instructores espirituales, como " Infecciones fluídicas", con gran poder destructor, pudiendo llevarlos hasta la locura.
Otros, estacionados en pasiones egoístas, recogidos en pesado monoideísmo, permanecen junto a los encarnados, sin fuerzas para continuar la lucha evolutiva.

Algunos del mismo modo que los ectoparásitos temporales, proceden a semejanza de los mosquitos y de los ácaros, absorbiendo las emanaciones de los encarnados que con ellos se afinan. Pero muchos otros aún, cual endoparásitos conscientes, después de enterarse de los puntos vulnerables de sus víctimas, segregan determinados productos, dentro de la química que les es propia, derramándolos sobre los puntos vulnerables de sus víctimas.

Esos productos conocidos como simpatinas y aglutinas mentales, tienen la propiedad de modificar la esencia del pensamiento de los encarnados, que vierten continuamente de los fulcros energéticos del tálamo lecho en el diencéfalo.

Ese ajuste entre desencarnados y encarnados es hecho automáticamente, como animales, en completo primitivismo en la líneas de la naturaleza. De este modo, los obsesores toman cuentan de las neuronas del hipotálamo, acentuando la dominación sobre el ramillete amielínico que lo une al cortex frontal, controlando, las estaciones sensibles del centro coronario, que ahí se fijan para gobernar las excitaciones producidas en sus víctimas cuando son contrariados en sus designios, inhibiciones de las funciones viscerales diversas, mediante la influencia mecánica sobre el simpático y el parasimpático.

Son maniobras frecuentemente utilizadas en intrincados procesos de vampirismo y que provocan en la víctima un régimen de pavor o de guerra nerviosa, alterándoles el psiquismo o imponiendo prejuicios constantes en los tejidos orgánicos.

Es posible comprender, así, los casos de posesos, relatados en los Evangelios, que se curaran de dolencias físicas o de profundo deterioro mental, cuando los Espíritus inferiores que los subyugaban, fueran retirados por la acción curadora de nuestro maestro Jesús o de los apóstoles.

LARVAS MENTALES DE LOS ENCARNADOS
No nos podemos olvidar que los encarnados también producen larvas mentales que son vampirizadas por los desencarnados. Como vemos, en el camino del psiquismo, siempre existe doble flanco, Espíritus despojados de la materia o aún estacionados en ella tienen las mismas capacidades productivas.

En Los Mensajeros, Aniceto llamó la atención de André Luiz y Vicente para las manchas obscuras en la vía pública de la gran ciudad, nubes de bacterias variadas que fluctúan (....) en grupos compactos, obedeciendo a los principios de la afinidad. El benefactor espiritual apuntó también para ciertos edificios y regiones de la ciudad, donde había zonas de material mental inferior, materia que es expulsada incesantemente por cierta clase de personas. Y el instructor acentuó: El hombre asalta tanto a las nubes de bacterias destructoras de la vida física, como a las formas caprichosas de las sombras que amenazan el equilibrio mental.

André Luiz preguntó a Aniceto si la materia mental emitida por el hombre inferior, tiene vida propia, como el núcleo de corpúsculos microscópicos de las cuales se originan las enfermedades corporales.

El instructor acentuó: ¿Cómo no? Vosotros, actualmente, no desconocéis que el hombre terreno vive en un instrumento psicofísico. No podemos considerar solamente, en el capítulo de las molestias, la situación fisiológica propiamente dicha, sino también el cuadro psíquico de la personalidad encarnada. Ahora, si tenemos la nube de bacterias producidas por el cuerpo enfermo, tenemos la nube de larvas mentales producidas por la mente enferma, en idénticas circunstancias. De este modo, en el núcleo de criaturas desprevenidas de recursos espirituales, enferman tanto cuerpos como almas. En el futuro, por ese mismo motivo, la medicina del alma absorberá la medicina del cuerpo. Podremos, en la actualidad de la Tierra, ofrecer tratamiento al organismo de carne. Semejante tarea dignifica la misión del consuelo, de la instrucción y del alivio. Pero, en lo que concierne a la cura real, somos forzados a reconocer que ésta pertenece exclusivamente al hombre-espíritu.

Delante de la observación de André Luiz de que era muy alto el poder reproductor, tanto de las bacterias como de las larvas mentales, el benefactor recordó, que, felizmente, la luz solar tiene un poder mucho mayor, sobre todo cuando se alía al magnetismo terrestre. Ese poder mayor destruye enérgicamente para seleccionar las manifestaciones de vida, pues si no fuese así, no existiría un solo hombre en la Tierra.

También gracias a él, el suelo y las plantas están llenos de principios curativos y transformadores.

Aniceto enfatizó: que sólo la fe religiosa, libre de sectarismos, será capaz de promover entre las criaturas humanas un estado positivo de confianza, optimismo y ánimo saludable.

Y agregó: Las ciencias y las filosofías preparan el campo; en tanto, la fe que vence la muerte, es la simiente vital.

En Los Misioneros de la Luz (3), André Luiz continúa sus estudios sobre las larvas mentales. Observó que no tienen forma esférica, ni eran del tipo bastón como las bacterias biológicas, entre tanto formaban colonias densas y terribles.

En una sesión, pude examinar un joven, candidato al desarrollo mediúmnico en un centro espírita, constatando la presencia de aluviones de corpúsculos negros, poseídos de espantosa movilidad, que se transferían , desde la vejiga urinaria, pasando a lo largo del cordón del esperma y formando colonias compactas en las vesículas seminales, en la próstata, en la uretra, e invadiendo los canales del semen, para , finalmente, luchar contra las células sexuales, aniquilándola. (4)

Alejandro los designó bacilos psíquicos de tortura sexual, explicando que el joven los venía cultivando por la falta de dominio de las propias emociones, a través de experiencias sexuales variadas, y también, por el contacto con entidades groseras, que se afinaban con sus predilecciones.
Esas compañías espirituales lo visitaban con frecuencia, como imperceptibles vampiros. Según el instructor el joven creía que el sexo nada tiene que ver con la espiritualidad, como si ésta no fuese la existencia en sí. Se olvidó de que todo es espíritu, manifestación divina y energía eterna. El error de nuestro amigo ? acentuó ? es el de todos los religiosos que suponen al alma absolutamente separada del cuerpo físico, cuando todas las manifestaciones psicofísicas se derivan de la influencia espiritual.

André analizó también otra candidata al desarrollo de la mediumnidad. En gran parte del vientre de esta señora, observó muchos parásitos conocidos del campo orgánico, pero habían también otros como si fuesen moluscos muy voraces, que se agrupasen en colonias, desde los músculos y fibras del estómago hasta la válvula ileo-cecal. Semejantes parásitos atacaban los jugos nutritivos, con asombroso potencial de destrucción.

Alejandro diagnosticó:
- Tenemos aquí una pobre amiga desviada en los excesos de la alimentación. Todas sus glándulas y centros nerviosos trabajan para atender las exigencias del sistema digestivo.

Descuidada consigo misma, cayó en la glotonería grosera, volviéndose presa de seres de baja condición.

Otro candidato a médium , bajo el examen de André Luiz, presentaba el aparato gastrointestinal totalmente lleno de aguardiente, desde el esófago hasta el bolo fecal. El hígado tenía un enorme tamaño. Pequeñitas figuras horripilantes aparecían voraces, a lo largo de la vena aorta luchando vehemente contra los elementos sanguíneos nuevos. El bazo presentaba anomalías y todo el sistema endocrino estaba intoxicado. Los centros genitales se presentaban deprimidos, disminuida la cantidad de cromatina.
Los riñones perdían nefronas cada día; el páncreas, viciado, no respondía con exactitud a sus funciones y las larvas mentales exterminaban las células hepáticas. Si no fuese por las glándulas sudoríficas, la vida física estaría en peligro inminente.

Alejandro resaltó que nadie quiere hacer del mundo terrestre un cementerio de tristeza y desolación. Atender la santa misión del sexo, de forma respetable, tomar un aperitivo común, hacer una buena comida, de modo alguno significan desvíos espirituales; entre tanto, los excesos representan desperdicios lamentables de fuerza, los cuales retienen al alma en los círculos inferiores.

Y concluyó el mentor: No se puede pensar en la mediumnidad constructiva sin el equilibrio constructivo de los aprendices, en la sublime ciencia del bien vivir.

Posteriormente, el médico desencarnado deseó saber más sobre los "bacilos mentales", que el benefactor denominaba larvas . ¿ De dónde nacen, cuál es su fuente?

Alejandro explicó que ellas se originan de la patología del alma: La cólera, la intemperancia, los desvíos del sexo, los vicios de varios matices, forman creaciones inferiores que afectan profundamente a la vida física (....).

Las acciones producen efectos, los sentimientos generan creaciones, los pensamientos dan origen a las formas y a consecuencias de infinitas expresiones. Así, la cólera, la desesperación, el odio, y el vicio ofrecen campo a peligrosos gérmenes psíquicos en la esfera del alma. Y, como acontece en lo terreno respecto a las enfermedades del cuerpo, el contagio aquí es hecho consumado, desde que la imprevisión o la necesidad de la lucha establezcan ambiente propicio, entre compañeros del mismo nivel.

Cada vicio en particular de la personalidad produce las formas sombrías que le son peculiares, y éstas, como las plantas inferiores que se arrastran por el suelo, por descuido del responsable, sólo se hacen extensivas a las regiones próximas, donde no prevalece el espíritu de vigilancia y defensa.
Enseguida, Alejandro recordó que casi ningún hombre posee preparación para la vida espiritual. Han vivido mucho más de sensaciones animalizadas que de sentimientos y pensamientos puros, las criaturas humanas, más allá del túmulo, en muchísimas casos, permanecen inmantadas al ambiente doméstico. (...) a los infelices que cayeron en semejante condición de parasitísmo, las larvas les sirven de alimento habitual.

Y, ante el espanto de André Luiz, Alejandro agregó:
- Semejantes larvas son portadoras de vigoroso magnetismo animal.
Para nutrirse de este alimento, bastará al desencarnado agarrarse a los compañeros de ignorancia, aún encarnados, cual hierba dañina a los gajos de los árboles, y sustraerles la sustancia vital.

¿Por qué tanta extrañeza? Indagó el instructor. No nos alimentamos también nosotros de las vísceras de los animales? Y concluyó:
Si hemos sido vampiros insaciables de los seres frágiles que nos rodean, entre las formas terrenas, abusando de nuestro poder racional ante la debilidad de la inteligencia de ellos, no está demás, que por fuerza de la animalidad que conserva con desvelo, caigan la mayoría de las criaturas en situaciones enfermizas por el vampirismo de las entidades que les son afines, en la esfera invisible.

LA OBSESIÓN Y SUS MASCARAS de Marlene Nobre
El libro puede encontrarse en: